lunes, 10 de octubre de 2011

CASTIGO BIBLICO

Además de tener que ser casta, aparentarlo (un recuerdo para Octavia, esposa de César) y trabajar limpiando caminitos de piedra, además, digo, hay que ser soporte de los divinos gatos que viven con nosotros. Aquí estoy, haciendo mi penitencia por ser una niña muy mala y soportando sobre mis espaldas a Aina, la gata madre, que además de pesar bastante, intenta ahuecar mi espalda con sus uñas para hacerla más cómoda.
En Egipto, los gatos se consideraban sagrados, y estaban bajo la protección de la divina Bastet, con sede adoratoria principal en Bubastis. Aquí, que vamos camino de egipciarnos, tenemos más o menos encarrilado el tema de la divinidad gatuna.

2 comentarios:

Gregorio dijo...

Yo creo que Aina está jugando al "recotín recotán de la vera de la van del palacio a la cocina ¿cuántos dedos tienes encima?" Por cierto, cómo están los pequeños siameses? El otro día te pregunté por la snowshoe y no por los otros mininos... Esta mañana ha salido para la Palma las semillas... Besos!!!

Robin dijo...

¡Gracias por las semillas! Pues los hermanitos de Piki-Piki están todos en sus casitas, pues finalmente fueron a vivir en sus nuevos hogares.
Uno se ha ido a Chequia, imagina tú adónde va a llegar la sangre de Nefertiti...