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miércoles, 17 de septiembre de 2014

BIENVENIDA UTOPIA

Cuando hace ya años empecé con esta aventura de la autosuficiencia, hizo gracia. Me acuerdo que despertó la curiosidad de mucha gente, y que durante esos primeros meses se levantó cierto revuelo en torno a esta decisión algo bizarra pero que, en boca de muchos humanoides, era lo que querían hacer en la vida.
Hacía gracia por utópico, por diferente, por alternativo, por locura.
Ahora ya no hace tanta gracia.
Porque ahora, muchachitos de Sherwood, muchos de ellos, de vosotros, lo habéis tenido que hacer por necesidad. Porque todo se ha ido al garete. Porque no hay trabajo, ni dinero. Ahora ya no es un juego de utópicos idealistas destripaterrones. Ya no.
Y como todo lo que debe hacerse por necesidad, es...¿peligroso? Ahora ya no hace gracia tener que prescindir de un coche, de los electrodomésticos, de todo lo que conforma lo esencial que nos han imbuido en una vida cómoda, actual, occidental...
Siguen de todas maneras saltando vallas y cruzando mares los inmigrantes de más allá, de donde el ébola y otros virus emergentes saltan de ser a ser en esos valles profundos del Africa que es, como siempre fue, cuna de recombinaciones genéticas y de vida, en cualquiera de sus formas. Saltan las amenazas, ¿verdad? Para llegar a un estado del bienestar en descomposición, como todo en este mundo cuando acaba su ciclo, para ser la base y asiento de algo nuevo, vital, regenerado.
Estoy feliz. Porque esta aventura sirve. Sirve para que algunos seres inteligentes, muy inteligentes, con esa chispa vital de la genialidad, perciban por sí mismos que esa ortodoxia del pareja, trabajo, casa -que tan bien expresan los franceses con su métro, boulot, dodo-no sirve para nada. Que el entorno urbano genera enfermedad, nerviosismo, frustración. Que aunque tengan trabajo, la gente está cansada, hastiada de una exitencia programada en cuanto se entra en ese loado ciclo de lo que debe ser. De acuerdo, eso da dinero: esencial hoy día, no te dejan vivir sin él. Pero el precio a pagar, paradójicamente, es demasiado alto.
Así que bienvenida la utopía y a todos aquellos seres de la chispa vital. Hay esperanza pues.

4 comentarios:

franclips dijo...

Hola:
Muy buena explicación sobre la crisis y la autosuficiencia.
Me quedo con las ganas de saber vuestra historia que voy siguiendo día a día.
Pero todavía hay mucho sometimiento, véase por ejemplo como nos arrodillamos con las eléctricas.
Muchos ánimos y adelante con salud.
Saludos.

Robin dijo...

Saludos franclips. Sería tan sencillo como si cada uno tuviera una plaquita solar, aunque fuera chiquitita...empezar por cosas pequeñas y seguir...y hacer justicia. Hay muchas maneras de hacer justicia por nuestra mano.

Candela dijo...

Robín , que descripción tan real de lo que se vive hoy . Cuando se toman las decisiones por propia voluntad se vive de otra manera y se disfruta con el cambio porque lo buscas desde el cambio para mejor...
No ocurre lo mismo cuando hay que hacer el cambio si o si , porque la torre se caído o al puzzle le faltan piezas .
Es un gusto ver salir el Sol y disfrutar cuando se asoma la Luna; no es tan fácil como muchos piensan pero una vez que se descubren los placeres de este mundo donde los pájaros son el despertador , los decibelios altos no molestan porque son sonidos de tormentas de invierno, las bocinas no son por los atascos sino un saludo del vecino que trae pan del pueblo .
Toda una página y un libro para contar de lo feliz que se vive sin un duro pero en el Edén de la felicidad. Besos y saludos a Josep y Mikel.

Robin dijo...

Se te devuelven los abrazos triplicados, y sí, tienes una vez más razón, y no nos cansaremos de repetir una y otra vez que la vida merece ser vivida como queramos, porque sólo hay una y es corta, en medio de este universo inmenso de posibilidades fantásticas...que sólo podemos captar si nos rodea el silencio del canto de un pájaro, la luz de un sol poniente en el fin del mundo y la caricia de una mano amorosa que es feliz porque existimos.