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lunes, 26 de enero de 2015

EL HUERTO FILIAL

Cuando una mujer llega a la ya casi venerable edad de 50 años, como es mi caso, y no ha tenido descendencia, como también es mi caso, empieza a sorprenderse a sí misma pensando algunas cosas curiosas, que por amenas pienso interesante compartir con vosotros, alegres muchachitos de Sherwood. El rumbo de las cavilaciones sigue este patrón:
Cómo será que un pequeño ser salido de tus entrañas te chupe los pezoncillos y haga brotar de ellos alimento lácteo...qué se sentirá...esas manitas...esa carita...un hijo...quiero un hijo...que me llame mamá...
Las opciones que se ofrecen frente a este incipiente empanamiento se resumen en dos, como los mandamientos de la Ley de Dios:
1-Reconocerles vida propia a los miomas que a estas edades toman posesión ya de los úteros añosos y darles nombre. Tres hay en mi caso: encuentro de lo más normal bautizarles como Melchor, Gaspar y Baltasar, o tal vez algo tirando a más novelesco como Athos, Porthos y Aramís.
2-Planear y ejecutar un huerto enorme y reconocer individualmente a todos y cada uno de los tomates, así como acariciar con cariño a los calabacines.Como hay gente que les habla a las plantas, quedará todo muy disimulado.

La segunda opción me parece más adecuada. Si acaso, más fácilmente disimulable sin que me tomen por una enloquecida mujer tendente al delirio esquizoide.
Todo esto para deciros que empieza la plantación de semilleros. El primero, el de tomates. Preparada ya la bandeja. Serán las siguientes variedades: San Pedro, Marmande, Rosa de Huesconsin, Corazón de Buey, Bombilla y Cherry. Setenta matas en total. Os prometo que las cuidaré como...sí...como a un hijo...

2 comentarios:

Juli Gan dijo...

Anda. Me he quedado perpleja con tu discurso. Bueno, pues, a ver qué tal el plantel de tomates. Besos.

Robin dijo...

Querida amiga, es de cachondeo, matizo. Mi ausencia de maternidad ha sido voluntaria y premeditada con alevosia. ¡Jamás me sacarán IVA por pañales! Está el mundo como para dejar a alguien empantanado por aquí...y no tengo síndrome matriarcal ninguno. Eso sí, lo de los miomas es cierto, pero son inofensivos. Recuerdos de los Tres Tenores...:)