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sábado, 18 de abril de 2015

PRESENTE Y FUTURO DEL HUERTO FLOTANTE

Está clarísimo que cada vez llueve menos. Y cada vez lo hace en episodios más violentos y espaciados en el tiempo. La desertización avanza. Podemos afirmarlo con datos empíricos, con series de pluviometría de años ya.
Hace dos temporadas hablábamos del concepto de huerto flotante. Es una alternativa que pensábamos que podía cumplir dos funciones: la primera, enriquecer la tierra de esta zona, arcillosa en extremo y no apta para cultivos exigentes en suelos sueltos y que deben ser ricos en materia orgánica. En segundo lugar, es una manera de aprovechar los restos de poda de los olivos sin tener que quemarlos y por lo tanto incrementar la carga de CO2 atmosférico.
La técnica ha dado excelentes resultados. El huerto flotante es ahora un vergel. Para plantar en cada nueva temporada no es necesario labrar ni realizar más tarea que un desherbado, además de que durante el invierno, mediante el uso de variedades de hortalizas más adaptadas a los fríos, se puede
seguir disponiendo de lechugas, esacarolas y crucíferas. El aumento de la permeabilidad permite realizar menos riegos: el suelo arcilloso crea una corteza superficial que es muy perjudicial para las raíces de ciertas plantas con sistemas radiculares delicados, que literalmente se ahogan por falta de aireación. La tierra del huerto flotante precisa tan sólo la incorporación, dos meses antes de plantar, de una buena capa de estiércol, que se deja superficialmente para que se seque bien, y luego se incorpora cómodamente con un ligero cavado.
Como decíamos antes, la evolución climática no es buena: cada vez se observa una radicalización y concentración temporal de los fenómenos atmosféricos. La región mediterránea se dirige, si no hay un cambio radical de la situación, hacia la sequía continuada, interrumpida esporádicamente por períodos de lluvia intensa, pero poco eficaz en su captación y aprovechamiento por parte de estos suelos sometidos a una lixiviación secular y pobres en extremo. A modo de ejemplo, mencionamos que los 89 litros por metro cuadrado caídos en La Sisquella durante el mes de marzo lo hicieron concentrados en tan sólo 5 días. El resto, hasta fecha actual, ha sido de sequia. Tenemos que desde el 4 de febrero (la nevada) hasta el 20 de marzo no ha precipitado. Y desde el 25 de marzo hasta el 18 de abril no ha llovido en absoluto excepto algún ligero chaparrón inapreciable. En un período de 73 días, sólo ha llovido en 5.

 El futuro en estas zonas tan empobrecidas pasa por ensayar nuevas alternativas que permitan una subsistencia digna acorde con el trabajo invertido. De lo contrario, el abandono de zonas de cultivo será progresivamente mayor por cansancio poblacional.

4 comentarios:

alberto dijo...

Ya sabes Robin que en Bilbao llueve lo que queremos, ahi va la ostia...

Robin dijo...

Es que sois grandes, cago en sos...

Juli Gan dijo...

Es el clima. En la península se dan los 3 climas (El 4º de alta montaña, también)de la zona europea, que me lo enseñaron en la EGB. El oceánico, que se desenvuelve en el norte con sus lluvias interminables, sus veranos suaves y sus inviernos menos fríos de lo que se tiende a pensar, el continental, extremo y seco de la meseta ¡¡¡Y del Bages!!! y el mediterráneo, seco y árido. Pues eso.

Robin dijo...

La lástima es que en relativamente pocos km de separación el contraste sea tan grande (470 km)