sábado, 21 de noviembre de 2015

SEMPERVIRENS, PERO CUIDADO...

En la vertiente norte de unos oterillos que dan al Riu de la Cana hemos encontrado boj. El pobre estaba amojamado, dado que la foto es anterior a la precipitación torrencial de noviembre. De hecho, parece que esté quemaíto, con lo verde que es él, la alegría del sotobosque, con ese aroma característico a cava y musgo. Pero luce amarronado, aunque no está seco. Estos Buxus sempervirens, buque insígnia de la familia de las Buxáceas, se regeneran cuando les llueve. Como romeros, jaras, tomillos y demás matojal mediterráneo, que luce de nuevo rebrotando. Aunque no debemos echar cohetes al aire (ahora, menos que nunca, no sería el momento...). Unos añitos más de secanaje como éste, y llegará el temido punto de marcescencia, irrecuperable desecación sin retorno, que dejará todo desierto.

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