miércoles, 23 de mayo de 2018

EL DUENDE DE SANT BLAI



Tivissa fue escogida hace milenios por los primeros sapiens para vivir. Agua, recursos naturales, cuevas...en ellas dejaron pinturas rupestres. Tal vez también detectaron que las fuerzas de la Tierra son especialmente intensas aquí: el pueblo se asienta sobre una falla geológica que ha dado fenómenos como terremotos intensos, abismos a los que llaman La Boca del Diablo y cortados en las escarpadas sierras, que abren caminos hacia fuentes como la de Sant Blai, marcada por la ermita que está detrás de un curioso paso tallado en vertical.
Hay quien afirma vehementemente haber visto ovnis en la zona; y extraños fenómenos luminosos en forma de bolas flotantes a las que llaman orbs. Los  cipreses son imponentes. Y curiosamente, el lugar es frecuentado: en este día, una familia alemana, unos jóvenes excursionistas con curiosos y artísticos peinados contemporáneos casi esculpidos y un ser extraño: un hombre joven, descalzo, sube por el camino a pie empujando una bicicleta. Me llama la atención su pelo con rastas, como el mío. Nos cruzamos y nos miramos: unos ojos verdes y una sonrisa tan serena, que no puedo por menos que pensar que es un digno poblador de ese lugar encantado. Acaso nos reconocemos.

No hay comentarios: