A esta petisa la encontramos sangrando por una oreja y dando vueltas sobre sí misma totalmente mareada, producto de alguna caída, suponemos. Rápidamente la pusimos en lugar caliente, arropada y arrullándola con palabras cariñosas. Al segundo día el mareo y el sangrado habían desaparecido y ya comía. Ahora está completamente recuperada y es una reinona que dormita sobre cojines orientales.
Foto mía modificada por Gemini al estilo de Nicholas Roerich.

No hay comentarios:
Publicar un comentario