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sábado, 3 de enero de 2026

NAZAR, EL OJO TURCO


 Hoy, mientras buscaba unos detallitos para adornar las garrafas de nuestro aceite, he reencontrado un ojo turco. Es en forma de anillo. Sabía que lo tenía, pero estaba entre otras figuritas de ángeles, búhos, hadas y demás entes en un cofre de madera de quincalla comprada en un tienda oriental.

Hace muchos años mi madrina me regaló uno en forma de medalla, pero se me perdió en la casa de Barcelona y no lo encontré jamás. Lo trajo de Turquía y siempre me pareció curioso el regalo, porque ya mi abuelita cuando yo era muy pequeña me ponía dientes de ajo en los bolsillos para espantar el mal de ojo. 

Este reencuentro me agrada. Aconsejan activarlo de varias maneras: dejándolo una noche a la luz de la luna, con preferencia en luna llena; sumergirlo en agua y sal; pasándolo sobre el humo de incienso.

El ojo turco repele el mal de ojo de las envidias y los malos deseos y atrae la buena vibración. Vigila el entorno de quien lo lleva.

Puede ser de varios colores y cada uno tiene una potencia:


Azul Oscuro

Protección 

Buena suerte y seguridad


Azul Claro


Paz y verdad


Armonía espiritual.


Rojo


Energía


Amor y decisión 


Amarillo


Fuerza y Salud


Vitalidad y recuperación física 


Blanco


Purificación


Atrae bondad


Verde


Esperanza 


Prosperidad 


Morado


Sabiduría


Creatividad y crecimiento espiritual 


Si se lleva en anillo o pulsera se aconseja portarlo en la mano izquierda, más cerca del corazón.

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