No sé qué piensa comer Helicoperva armigera aquí, porque voy a proteger a mis pimientos y mis berenjenas como si no hubiera un mañana. Las orugas de esta mariposa Noctuida perforan a las solanáceas con furor.
Nunca se puede estar tranquilo en este planeta chungo. Y hasta ahora no la había visto nunca, a pesar de que es autóctona. La oruga del Viejo Mundo, la llaman por ahí.
Aquí ni viejo ni nuevo. No va a quedar nada.

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