Florecen los geranios. Éstos son aquellos que regeneré hace meses y ahora nuestro esmero da sus frutos. Sólo hay que ir regando con asiduidad porque la racha de lluvias se ha ido al garete y los calores aprietan.
Con lo que tuve hice lo que pude
Florecen los geranios. Éstos son aquellos que regeneré hace meses y ahora nuestro esmero da sus frutos. Sólo hay que ir regando con asiduidad porque la racha de lluvias se ha ido al garete y los calores aprietan.
Crecen en grupos densos entre los olivos.
En medio del camino, las hormigas han decidido hacer algo cuando ya ha anochecido. ¿Pero qué? Alrededor de los agujeritos de acceso a los hormigueros hay tierra granulada y se están comunicando de una boca del hormiguero a otra. Veremos si intuyen algún evento climático o es parte de su ordenado comportamiento. Se ven muchos relámpagos en el norte.
A pesar de los calores adelantados, la belleza de los Ciclamen, situados en el lugar adecuado protegidos de los rayos del sol, nos continúa maravillando. Os invito a disfrutar de sus tonalidades individuales, cada uno siempre con su matiz diferenciador.
Primera ensalada de la temporada hecha con lechugas de nuestro huerto. Recordad que no hay que arrancar la lechuga entera; vais cortando las hojas exteriores de cada lechuga y así la planta sigue creciendo y aportando su delicioso sabor. La acompañan nuestras olivas sisquellanas aliñadas y un delicioso plato de berenjenas con queso y tomate.
Para darle a la tomatera el cobre que necesita a nivel metabólico puede recurrirse a algo muy sencillo: enterrar pequeños objetos de cobre a unos 20 cm de la plata. Pueden ser trozos de cable a los que se le ha retirado el revestimiento plástico o, como en mi caso, moneditas y otras partes de una baratija.
También puede hacerse un anillo de cable de cobre que rodee la planta en la base, que quede a unos 10 cm de distancia del tronco.
En el misticismo hebreo, existe una ciudad llamada Luz. Según el Talmud, este lugar es inaccesible para el Ángel de la Muerte; sus habitantes sólo mueren cuando deciden salir de sus murallas por voluntad propia. ¿Pero cómo llegar allí? Me recuerda enormemente a la leyenda de Shangri-La...
Se dice que la entrada a esta ciudad está oculta en una cueva secreta, custodiada por un Almendro Milenario. Para los antiguos, este árbol no era una elección al azar:
La leyenda cuenta que el almendro no sólo marca el lugar, sino que es el portal. Al florecer, el blanco radiante de sus pétalos crea una vibración que permite a los puros de corazón ver la entrada a la dimensión de la inmortalidad.
Aunque muchos han intentado situar esta ciudad en las colinas de Samaria o cerca del Monte Gerizim, la verdadera leyenda sugiere que el Almendro Sagrado puede estar en cualquier parte. Aparece ante aquellos que han alcanzado un estado de bondad interior, justo en ese breve instante en que la primavera se abre...
La próxima vez que veas un almendro florecer en soledad, fíjate bien en su sombra. Quizás no estés sólo ante un árbol, sino ante el umbral de un mundo legendario.
Con anchoas, tomate y aceite ha quedado tan bueno que ¡casi se nos olvida hacer la foto!