Me gusta provocar a los dioses. Así pasan cosas inesperadas. En efecto, esta tarde se han formado tormentas algo más contundentes que las de otros días que más al sur han dejado hasta granicillos. Pero no aquí. Aquí las hemos visto pasar y adiós.
Esto sucede porque los antiguos dioses han sido olvidados hasta el punto de que algunos usan sus efigies como decoración de jardincillos. Muy mal. Hay que restituirlos a su antiguo honor o no van a colaborar. Hay que hacerles templetes que pueden ser humildes, pero lo que vale es la intención. Sacar a Zeus de la maceta, ¡rápido, hombre, por favor!














