Las olivas arbequinas aliñadas están buenas, pero las que son más gordas están muy buenas porque tienen más carne y recogen más los sabores. Estas las hicimos el año pasado con tomillo, romero y trocitos de limón y están supremas.
Con lo que tuve hice lo que pude
Las olivas arbequinas aliñadas están buenas, pero las que son más gordas están muy buenas porque tienen más carne y recogen más los sabores. Estas las hicimos el año pasado con tomillo, romero y trocitos de limón y están supremas.
Esta vez, un azul, de leche de oveja Lacaune. Leche cruda y entera. El Persillé de Malzieu, de nuevo en la prolífica región del Languedoc-Rosselló, en la meseta de Lozère, bendita tierra de diversidad. Qué riqueza, qué exuberancia…
Su fabricación es totalmente artesanal, dando lugar a unos quesos de 2,5 kilos de peso y de unos 20 cm de diámetro y unos 10 cm de grosor. Son ya quesos rotundos en su volumen, que les permite guardar ese retrogusto a hongo, con sabor ligeramente salado y color marmóreo veteado de verde primigenio. Un placer para los sentidos.
Los tomates Rosas en cualquiera de sus variedades son las estrellas del otoño. Resguardados entre las hojas ya senescentes de las matas, estos tesoros son una fuente de sabor suave y nutrientes con el sencillo aliño de la sal y el aceite y una miajita de buen pan para mojar en el suquillo que queda en el plato.
Llueve a raudales. Aquí se pasa del Bomboinfierno a glasiasión en un día, así que ya hemos montado la estufa de leña (el día 18 de octubre este otoño) y hemos cocinado unas patatas al caliu con aceite de empeltre del Bajo Aragón, sal y pimienta y un allioli bien cargadito de ajos. Manjar absoluto.
En el bosquecillo donde se encuentra la necrópolis de Les Maries del Coll del Moro de Gandesa están haciendo un trabajo de mantenimiento de la masa forestal cortando pinos secos y recortando el sotobosque alrededor de los túmulos. En un gran pino seco encontramos al hongo parásito Phellinus pini, un duro políporo que acaba matando a su huésped porque se alimenta de su duramen. Es sorprendente cómo se mimetiza con la corteza del pino.
Siempre regresamos al Coll del Moro de Gandesa. Esta vez nos hemos fijado en el entorno geológico, y es que lo que más atrae la atención de este paisaje es la magnífica llanura que se extiende debajo nuestro: la llanura de Bot. Desde el poblado ibérico se abarca desde Corbera d'Ebre hasta las montañas de Santa Bàrbara d'Horta. Los paneles explicativos son muy buenos y nos indican cómo se formó esta fértil llanura aluvial lo largo de los milenios.
Hoy hemos cocinado este buenísimo arroz con verduras y setas. Hemos usado champiñones y gírgolas -también llamadas setas de ostra- (Pleurotus ostreatus) frescas. Me estoy interesando mucho en el tema del cultivo de los hongos, porque son una gran fuente de minerales y vitaminas.
Este pequeño tesoro es una Huernia, una planta suculenta pariente de las famosas stapelias. O quizás sea una Stapelia; aunque optamos por la primera determinación por los ángulos de los tallos. En el caso particular de las plantas de la subfamilia de las asclepiáceas (como las Huernia, Stapelia, Orbea, etc.), los tallos son tan sumamente parecidos entre sí —todos verdes, suculentos, angulosos y con pequeños dientes o tubérculos— que los botánicos y expertos las llaman cariñosamente «plantas anónimas» cuando no están floreciendo.
FICHA BOTÁNICA
*Nombre científico: Huernia spp. (como Huernia zebrina, Huernia schneideriana, etc.).
*Familia: Apocynaceae
*Nombres comunes: Huernia, Flor estrella, Planta flor de carroña.
*Origen: Originaria principalmente de las regiones áridas del sur de África (Sudáfrica y Namibia), adaptada a crecer bajo la protección de arbustos en suelos pedregosos.
*Descripción:
Hábito de crecimiento: Planta suculenta de pequeño tamaño, con tallos carnosos, erectos o rastreros, de 4 a 5 costillas muy marcadas provistas de pequeños dientes blandos (sin espinas reales). Crece formando matas compactas.
Tallos: De color verde claro o grisáceo, a veces con tonalidades violáceas si reciben mucho sol directo.
Flores (¡horror!): Son flores extraordinarias con forma de estrella geométrica o paracaídas, a menudo con texturas que recuerdan a la cera o al terciopelo y unos patrones de colores asombrosos (rayadas, moteadas o con un anillo central llamativo).
El aroma: Emiten un olor fétido, similar a carne podrida o estiércol, imperceptible para nosotros a menos que nos acerquemos mucho, pero irresistible para las moscas y carroñeros.
CONSEJOS DE CULTIVO
-Luz: Prefieren la semisombra luminosa o sol indirecto brillante. A diferencia de los cactus del desierto más duro, el sol directo del mediodía puede quemar sus tallos o darles un tono amarillento feo.
-Riego: Moderado. Al ser suculentas de raíces finas, hay que dejar secar el sustrato por completo entre riegos. En invierno, los riegos deben reducirse al mínimo imprescindible para evitar que los tallos se arruguen en exceso.
-Sustrato: Suelo extremadamente poroso y ligero. Una mezcla específica para cactus con buen aporte de perlita o pumita es obligatoria para evitar cualquier pudrición en la base.
-Sensibilidad al frío: Son sensibles a las heladas fuertes. En invierno es mejor mantenerlas en resguardo o en el interior si las temperaturas bajan de los 0 °C.
CURIOSIDADES CULTURALES
-Polinización por engaño: Las Huernia utilizan la estrategia de la mímesis floral. Su olor y su aspecto carnoso con "pelillos" engañan a las moscas, que acuden engañadas a poner huevos creyendo que es materia orgánica en descomposición, convirtiéndose así en sus polinizadoras.
-Homenaje histórico: El género fue nombrado en honor a Justus Heurnius (Huernius), un misionero y botánico holandés del siglo XVII que fue uno de los primeros coleccionistas en enviar plantas de El Cabo a Europa.
Es rojizo el Rogeret, como su nombre sugiere, a causa de la actividad de ciertos fermentos fúngicos. Es un quesuco pequeño, de unos 7 cm de diámetro y de apenas 2 cm de grosor, y pesa unos 90 gramos. Madura en 3 semanas en cavas húmedas, donde los hongos viven su vida-sueño eterno.
Seguro que vendrán días en los que habrá que usar métodos para evitar que se hielen, pero vamos a ver qué pasa.
Los pimientos este año son no ya picantes, sino hirientes. Primero pican y luego duelen. La lengua duele con un pellizquito que contenga la Madre del Picante, que es esa matriz blanca que rodea las semillas y baja del pedúnculo al ápice por las líneas laterales de la baya.
Hay que seleccionar uno de cada mata para que maduren y guardar semillas de estos pimientos supervivientes, dolorosos e hirientes que, al deformarse por las condiciones tan agresivas, podemos calificar ya de variedades sisquellanas.