Nos podemos refrescar de varias maneras, como por ejemplo situándonos frente a la cascada de rosas blancas inmaculadas de una elegancia soberbia de un rosal trepador.
Es un Híbrido de Té. Presenta una flor central con una geometría perfecta: un capullo alto, estilizado, donde los pétalos se desenvuelven en una espiral nítida y aristocrática. Su color es un blanco puro y limpio, con un sutilísimo reflejo cremoso en el corazón del capullo antes de abrirse del todo.
Los rosales Híbridos de Té trepadores de este tipo ofrecen la capacidad de vestir muros, arcos y fachadas con metros de vegetación, combinada con la elegancia individual y geométrica de las rosas de floristería.
Ficha técnica del rosal trepador blanco
- Clasificación: Rosal Trepador Moderno (Climber) / Tipo Híbrido de Té.
- Tipo de flor: Capullo cónico central, doble, de pétalos firmes que se curvan hacia el exterior.
- Color: Blanco puro cristalino (con un ligero tono nácar en el corazón).
- Follaje: Verde oscuro, brillante y coriáceo. Ofrece un contraste espectacular que hace resaltar el blanco de las flores.
- Perfume: Suave a moderado, con notas muy frescas y limpias.
- Uso ideal: Muros, fachadas, pérgolas, vallas o pilares altos.
Consejos de guiado y cultivo en muros
- El secreto del guiado horizontal: Para que un rosal trepador se llene por completo de rosas desde abajo (y no florezca solo arriba del todo en la punta), el truco consiste en guiar sus ramas principales de forma horizontal o en abanico, fijándolas al muro. Esto frena la velocidad de la savia y estimula la aparición de ramilletes laterales llenos de flores a lo largo de toda la longitud de la rama.
- Soporte resistente: Los rosales no tienen raíces aéreas ni zarcillos para sujetarse solos a las paredes (como la hiedra o la parra virgen). Necesitan una estructura sólida de cables tensados o celosías fuertes a la que iremos amarrando sus ramas elásticas conforme vayan ganando altura.
- La poda de muros: Se realiza a finales de invierno. Se respetan intactas las ramas largas principales (que forman la estructura en abanico) y se podan con energía los brotes laterales que florecieron el año anterior, dejándolos cortos, a unas 2 o 3 yemas (unos 5-10 cm) desde la rama principal. De ahí brotarán los nuevos capullos perfectos.














