Cuando los humanoides bien predispuestos se deciden a trabajar, trabajan. Tal es el caso de nuestros amigos, que, ni cortos ni perezosos, emprenden la limpieza previa a la reconstrucción de su
maset.
Aquí tengo yo que reconocer que me dió un ligero
yuyu. Bueno, más bien un
yuyazo en toda regla. Porque me di
cuen de que he hecho el
préssec en esta mi vida y que debiera haber sido más valiente y tener un hijo de mis entretelas. No veáis lo que curra un chavalín motivado: levanta losas a toneladas, remueve tierras cual retroexcavadora y crea huertos de la nada. En un par de horas. Afirma que si lo dejamos solo un día, cuando lo vayamos a recoger ha reconstruído el
maset con cocina y todo.
Lo que me he perdido. Hijos predispuestos.
Claro que también te pueden salir torcidillos y resultar unos colgadetes. Nunca se sabe.
Ante la duda...
-La más tetuda.
-¡Hombre, Xènius, vos aquí, os creí en palacio!
-Por los evers de los evers. Buen trabajo, muchachos. Y también curraron de lo lindo el padre, el hermano pequeño y su tía. Que quedaron arañadicos perdidos de argelagas.
-Pero ya tienen su huerto plantado. ¡¡Todo sea por la causa sisquellana!!