Antes de que Homo sapiens fuera una plaga, había tortugas mediterráneas en las montañas dels Ports. Luego los humanoides proliferaron y en su línea habitual se cargaron a las tortuguitas. A ellas y a todo lo que se les puso por delante, claro.
Por fortuna, desde hace un tiempo, otros humanoides más concienciados reintrodujeron algunos ejemplares de Testudo hermanni en el macizo. Y a finales del año pasado, 461 nuevas tortuguitas ya viven en los valles que una vez fueron su casa.
Según el seguimiento, se han adaptado y ya hay tortuguitas que han nacido allí.
Estoy contenta 🐢🐢🐢🐢🐢🐢

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