miércoles, 14 de enero de 2026

MASONES EN LA PALMA D'EBRE

 


Hace algunos años concerté una entrevista con los miembros de una logia masónica. Los masones tienen la deferencia de desplazarse hasta el lugar de residencia si quien los contacta es mujer (pues es de agradecer). Acudieron un miembro de la logia y el Gran Maestre junto con sus esposas; éstas, para mantener la discreción del encuentro, se fueron a pasear por La Palma, a ver las iglesias y otros atractivos turísticos.

El lugar donde ocurrió la entrevista fue cierta posada del pueblo que ahora está cerrada. Nada más entrar los masones quedaron impresionados por los numerosos cuadros bordados por la matriarca de la casa: en casi todos, la señora había plasmado el suelo ajedrezado, de baldosas blancas y negras, típico de las logias masónicas. Me preguntaron si allí entendían del tema, a lo que les contesté que no parecía, aunque nunca se sabe.

Después de una larga conversación sobre lo que la masonería implica y los requisitos para entrar en la orden, el Gran Maestre me indicó que podía preguntar todo lo que quisiera. Acudió a mi mente una pregunta que no dudé en formular: ¿existe el Diablo y en caso de que así sea, tiene entidad física?

El Gran Maestre obvió la pregunta, dejándola para el final de la reunión. Debo decir que era un caballero imponente, alto, robusto, con una barba artúrica y aspecto de rey: de hecho, podía haber sido perfectamente Ricardo Corazón de León. Qué prestancia...

Y al final de todo, llegó la respuesta: con su profunda mirada arcana, dijo: el Diablo existe y sí, tiene presencia física".

Jamás olvidaré esa conversación y la energía que emanaba de ese hombre. Y sí, el Diablo existe: pero algunos tenemos la misión de intentar hacer de este mundo un lugar mejor. Aunque nos dejemos la piel y el corazón en ello.

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