Sencillos, sabrosos y aromáticos. Se preparan mezclando con arte lo siguiente:
- Garbanzos cocidos
- Comino
- Aceite de oliva
- Sal
- 3 dientes de ajo triturados
- Vinagre de manzana
También en Sant Jaume d'Enveja había una mujer que curaba el aliacrà, la ictericia. Hacía rosarios cortando en rodajas las raíces amarillas de una planta mientras recitaba una oración. No sabemos qué planta era. Este collar se colgaba del cuello de la persona enferma y cuando las rodajas de raíz se secaban, la ictericia se curaba.
El empacho o empatx se curaba llevando al paciente a fregar. El ritual lo realizaba una mujer sabia que necesitaba una cinta con la que tomaba una serie de medidas mientras recitaba una oración secreta. Este acto mágico provocaba al instante el vómito en el paciente si estaba enfermo.
Esta sabiduría podía ser transmitida por la mujer sabia sólo a tres mujeres más y sólo el día de Viernes Santo.
Pero hay solución.
Cuando lo veáis todo negro, tomad el caminito hacia la República Independiente de La Sisquella: allí está El Búnker.
El santo y seña es "Emérito Angustio".
El cop d'aire es una especie de trancazo físico o mental que aqueja a las personas de repente. Es un malestar general, un cansancio que acarrea un desasosiego, un desánimo, debilidad y dolores musculares y articulares.
Naturalmente, con estos síntomas tan poco específicos, los médicos ni hacían ni hacen caso. Pero hay una manera de curarlos.
Se pone agua en un plato hondo blanco. Se tiran tres gotas de aceite, haciendo una señal de la cruz cada vez con la aceitera. Mientras así se obra, se pronuncia el nombre completo de la persona a quien se va a sanar y se recita este ensalmo:
"Si ve l'aire del matí, Déu mos guarde Sant Martí; si ve l'aire de migdia, Déu mos guarde la Verge Maria i si ve l'aire del vespre, Déu mos guarde Sant Silvestre".
Si las tres gotas se funden, hay cop d'aire. Se coge entonces un cuchillo y mientras se rezan tres avemarías se va cortando el agua para que las gotas de aceite se dispersen. A continuación se debe tirar el contenido del plato en un lugar alejado de la parte principal de la casa sin mirarlo (¡muy importante este punto!) y por encima del hombro.
Esto debe realizarse varias veces hasta que las gotitas de aceite no se fundan.
Quienes han hecho uso de este ritual confirman su enorme efectividad.
Vamos controlando la evolución de la vegetación en los bosques quemados. Os damos la alegre noticia del crecimiento de nuevos pinitos a partir de los piñones que salieron despedidos de las piñas con el calor del fuego que abrasó a sus mamis. Un palmito de altura tienen.
Todo es equilibrio: para que la Tierra se regenere, su plaga debe tomar de su propia medicina, sufrir como ella hace sufrir a los demás seres vivos y ser eliminada.
El yerno de Angelita del Perdigó, de Mas de Barberans, no se encontraba nada bien. El médico le había corroborado que, tal como todos los síntomas indicaban, padecía neumonía. En aquellos tiempos, esa dolencia era a menudo mortal.
Así que cuando se reunió la familia en un día festivo, tal vez Corpus, le explicó a su suegra lo que le pasaba. Ella sabía de hierbas; quizás podría curarlo...
Sin dudar ni un momento, Angelita indicó: hay que recoger nueve juncos de los que crecen en la balsa y hervir la parte blanca en 1 litro de agua. Reducir por hervor hasta un cuarto de litro y beber la taza.
El médico calificó la curación de "milagro".
Nunca nadie le explicó al doctor cómo lo habían hecho.