jueves, 26 de febrero de 2026

EL BUEN OLIVAR

 


Por la zona del Matarranya aún no ha llegado la tendencia del cultivo intensivo del olivo. Sabemos que el intensivo es más cómodo para los propietarios, pero conlleva males varios como el daño irreparable a las aves - a las que matan con la recogida mecanizada -, la pérdida de biodiversidad al eliminar márgenes, el obstáculo que suponen los postes y los cables y precisar de un mayor trasiego de maquinaria por tratamientos fitosanitarios varios. 

Por eso nos place caminar entre fincas de olivos que mantienen su noble individualidad. La distancia entre árboles es mayor que en Catalunya - son en su mayoría empeltre, árboles de porte mayor que los arbequinos - y además conservan el muy adecuado hábito de limpiar de hierbas la base de los olivos pero dejar calles con cubierta vegetal. Esto da al paisaje el aspecto de un prado, impide el arrastre de la tierra por las lluvias y proporciona a las abejas las flores para hacer la miel y el polen. 

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