Podemos diseñar un jardín de estilo mediterráneo con plantas adaptadas a la sequía utilizando plantas de nuestro entorno, lo cual nos garantiza éxito en la plantación.
- Olivo (Olea europaea): aprovechemos la presencia de olivos en las fincas. Es el árbol perfecto para dar altura y sombra ligera sin requerir mucha agua.
- Ágave: a pesar de que la gran mayoría no han sobrevivido al ataque de los gorgojos de hace unos años, algunos ejemplares han salido adelante. Estos ejemplares conservados y plantados separados unos de otros para evitar la proliferación de esos insectos malignos son ideales.
- Lavanda (Lavandula): aunque no muy abundante en la zona, algunos ejemplares de lavanda sí he encontrado, lo que nos dice que son capaces de medrar en estos terrenos.
- Suculentas (Echeveria y Sedum): son plantas que crecen entre las rocas; son perfectas para cubrir espacios pequeños con poco mantenimiento.
- Romero (Rosmarinus officinalis): tanto en su forma natural como en la variedad rastrera, el romero es ideal para estos climas secantes. La variedad rastrera saltará sobre los bordes de piedra y aportará un verde intenso todo el año.
- Tomillos (Thymus): las diferentes especies de tomillo son el complemento ideal para las lavandas y romeros. Al ser de porte bajo, pueden crecer entre las grietas de las piedras de los senderos, desprendiendo su aroma al ser rozados. Bajo el sol fuerte, los aceites esenciales del tomillo se concentran, lo que intensifica su aroma.
- Eryngium (cardo corredor): una de las estrellas sisquellanas. Sus formas espinosas y tonos metálicos (azules y plateados) le dan al jardín un aspecto más silvestre y moderno. Su follaje suele tener una capa cerosa que lo protege de la deshidratación, y cuanto más sol recibe, más intenso suele ser el azul de sus brácteas.
- Euforbias (Euphorbia): varias son las especies que podemos encontrar en estas tierras. Sus flores verde-lima o amarillas darían un toque de luz que resaltaría sobre la gravilla clara, además de ser extremadamente resistentes al sol directo.
- Gramíneas ornamentales: aportan movimiento con el viento, moviéndose los plumeros con una gracia relajante e hipnótica. En esta tierra hay hermosas especies de gramíneas "acariciantes".
- Yuca: esta no es autóctona pero es fácil encontrarla en los viveros. Sus hojas rígidas y arquitectónicas complementan muy bien el estilo desértico o mediterráneo.
Un jardín de gravilla a pleno sol es el escenario perfecto para esas especies; de hecho, es donde mejor mostrarán sus colores y formas compactas. Al no haber sombra, la gravilla actúa como un mulching mineral que mantiene la base de las plantas seca, evitando hongos, mientras refleja la luz hacia el follaje.
Aunque son resistentes a la sequía, estas plantas durante el primer verano después de la plantación necesitarán riegos regulares para que sus raíces se establezcan profundamente en el suelo bajo la gravilla. Una vez establecido, el mantenimiento será mínimo.

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