Que se pueda personalizar la producción de un aceite hasta niveles de finca me parece una maravilla. Tal es el caso: y como ya comentamos, hay sorpresas...color, sabor. Diferente siempre. Sorprendente en todos los casos. El Enûma tiene el punto final sobrio de la sobremaduración y del ligero hielo. El Laura es más suave, más aromático. La Sisquella es el origen matricial, oscuro y profundo. El Aurora amoroso recuerdo.
Vendrá ahora el Bizarre, de olivas heladas y heridas. Seguramente será amargo toque para ensaladas tibias.
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