La gente empieza a estar afectada por los calores de una manera peligrosa. Además de las alteraciones físicas, he detectado cambios psicológicos que sin duda vienen propiciados porque la mielina, que forma esa vaina lípidica que envuelve los axones de las neuronas, se hace más fluida y las conexiones nerviosas no deben funcionar bien, se ve.
Ya le dije en su tiempo a mi maridín que WhatsApp no me gustaba: da mal avío. El móvil es compartido entre ambos y no tenemos secretos. Y se va cumpliendo mi profecía. Esta semana he tenido que enviar a los limbos a dos especímenes, a saber:
- He tenido que bloquear a una górgona que me quería tangar el marido. Veía yo muchos mensajitos con ositos y angelitos y al final me he metido por en medio de la conversación: me ha insultado rapidito la señora, confirmando así mis sospechas. Así que raaaaas, al abismo de los impropios.
- El otro es un graciosete al que le gusta hacer bromas, pero ya no le gusta tanto que se las hagan a él. Cuando ve que le contestas con ingenio, bloquea. Le he tolerado un par de veces ese despropósito porque al final el hombre vuelve y mira, hago una labor social, pero esta vez lo he bloqueado yo también y no pienso deshacer mi acto: aquí o bromeamos todos o al abismo vais.
En fin, y la temperatura que no baja y ya se anuncia otro bomboinfierno para dentro de poco. Al final desinstalaré esa diabólica aplicación porque me veo 'de vení' una hecatombe.
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