Plantamos hace ya varios meses un chopillo delante de la casita de madera para que diera la muy necesaria sombra. El chopillo se mantenía fresco gracias a riegos diarios y protección contra el solanaje que nos ocupamos de proporcionarle.
El chopillo estaba bien.
Pero ya no. A tomar viento el chopo. Ha quedado rostizado.
Lo mantengo ahí, sin arrancar, más como tótem que por otra cosa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario