Hoy me he despertado con Radio Clásica emitiendo música del oeste americano. Esa armónica soplada con maestría parece que habla para avisarnos de que ahí afuera nos esperan las rocas estratificadas y erosionadas de los valles del río Colorado.
Salgo al exterior y no veo indios en el horizonte, lo cual me apena porque son buena gente. Hoy ha refrescado, pero ayer hubo una cúpula cenicienta que recalentó el aire, la tierra y a todos sus habitantes: una cosa rara que ya no me sorprende pero despierta mi curiosidad. Me ajusto mi sombrero de vaquera (que lo tengo) y me voy a despejar el terreno antes de que venga un incendio y nos lleve a todos por delante.

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