NINGUNA VIDA ES INUTIL. O NO DEBERIA SERLO. YO CADA DIA TRABAJO PARA QUE LA NUESTRA NO LO SEA.Esta mañana estoy muy contenta. He recibido un mensaje de María José, que nos dice que este blog le ha dado el
empujoncillo que le faltaba para poner gallinas y hacer un huerto. Pues señores, estos mensajes a mí me hacen feliz; estamos moviendo
un poquiiiiito el mundo, este mundo tan feo en el que nos quieren hacer vivir, consiguiendo que con nuestras aventuras la gente se anime y se plantee ideas, cambios, alternativas...¡ay qué bien! Nada mejor para empezar un día nuevo, después de que me fuera a dormir a las diez de la noche ayer, echa polvo, cansada de la excursión que hicimos por la tarde con la patrulla cabruna: resulta que después de comer, mi marido se tomó un chupito de hierbas ibicencas, y se ve que dan una extraña vitalidad, porque empezó:
vamos a ver si llegamos a ese maset que se ve allí enfrente...allí enfrente resultó una hora y media de caminar campo a través. Y sí, llegar llegamos, pero luego desde allí se veía otro maset,
y ya que estamos aquí, lo vamos a ver, y cuando llegamos al segundo,
uy, se ve otro allí arriba, ya que estamos aquí...total, ni os cuento. Eso sí, la patrulla cabruna se lo pasa
teta. Y la gata Aina, que nos sigue a todas las excursiones. Yo al principio sufría por Onga, pero la niña, de cuando en cuando reposta, como tiene la teta al lado, se para, pide comida, chupa y a correr....De hecho nos llevó hasta este carro antiguo, con matrícula aún y todo, para que nos vayamos haciendo a la idea de que tal vez los tiempos del regreso de estos medios de transporte no estén tan lejanos. Con el barril de petróleo por las nubes, me parece que el siguiente paso va a ser construir un carrillo y...eso sí, a ver quien tira de él...A mí que me lleven, como a las campesinas antiguas, montada en él, y mi marido, al lado del borrico, dándole al licor ibicenco, que quema por dentro pero se ve que da una
trempera...