Aquí todo va muy rápido. Y suerte de la malla de sombraje, sin la cual a estas alturas las plantas de jardín y huerto estarían achicharradas vivas. Porque como no podía ser de otra manera, mayo está siendo un secarral de aúpa. Así que nuestra rosa se ha abierto casi del todo en un día.
Qué estrés vegetal, por Dios. Y animal. Ayer por la tarde ya tuvimos el primer incendio de la temporada en Vinebre, en una zona de cultivo de olivos. Ni se sabe ni se aprende. Acabaremos todos quemaítos vivos. Al tiempo.

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