Hace ahora unos años compré un pequeño jazmín de flores perfumadísimas. Era pequeñito pero el olor de sus flores era una alegría.
El pequeño jazmín creció y tuvimos que trasplantarlo a una maceta mayor. En invierno lo entrábamos a casa.
Los veranos cada vez fueron más calurosos y el jazmín languidecía. Ningún lugar le iba bien. Y este año ya me parece que no sé si lo salvaré. Le he cambiado la tierra y le he puesto otra más esponjosa para que retenga más el agua, he podado las raíces tras comprobar que no estaban podridas ni muertas. He regado en abundancia.
Espero que viva.


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