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sábado, 5 de julio de 2014

BANCO DE SANTANDER: ASALTO A MANO ARMADA

Ya va siendo hora de desenmascarar a los opresores. De intento de estafa (presuntamente) puede calificarse la acción del Banco de Santander ayer por la mañana. Intentar colar unas.condiciones alteradas en un préstamo hipotecario me.parece de una sandez y ruindad tan vergonzosas que no puedo por menos que gritarlo a los cuatro vientos. Los afectados compradores están indignados, y yo como parte vendedora perjudicada. Es ya notorio que si las entidades que deben velar por el buen desarrollo de los asuntos económicos del país son las que se lanzan abiertamente al expolio, entonces esto es una merienda de señores morenos y un estado tendente a república bananera. Los notarios están ya muy calientes y cabreados, de manera que los calificativos que emiten respecto a las entidades bancarias son irreproducibles. La cuestión es que tenemos más elementos de diagnóstico para encontrar la clave de lo que le pasa  a este país: está dirigido por personas incapaces, ineptos, que a mayor cargo, más estúpidos son. Es mal que ya relató Larra hace siglos, y que pareció tendente a solucionarse durante la Segunda República, pero la desastrosa intromisión de nuestro General Franco acabó con las esperanzas de rebrote de una sociedad becerril e inculta, de la cual ya en la Antigüedad se decía que formaba parte de ese Occidente de Europa que no aportaba nada a las corrientes de civilización y progreso lideradas por individuos más sagaces como fenicios, griegos y habitantes del Creciente Fértil del cual Hispania no era más que ese lugar donde habitan los conejos. Por supuesto, una tendencia genética es difícil de corregir, y me temo que la ineptitud es parte de los genes de íberos y celtas. Basta leer La Guerra de las Galias de Julio César para tener una visión objetiva de cómo eran esos pueblos de la antigua Europa prerromana.
Por supuesto, es inútil pretender que con nuestros escasos medios podamos revolucionar una tendencia desesperante a la inopia, la apatía y la falta de ambición para mover la inerte maquinaria de un Estado estúpido e ineficaz. Cualquier acción debe ser particular, secreta y a título totalmente personal. Aunque afotunadamente, siempre hay alguien con quien contar. .Es ya la hora de Robin d' Ebre y sus alegres y cabreados muchachitos de Sherwood. La venganza en nuestra mano.

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