He asistido a un fenómeno poco usual hoy en día y es que un meteorólogo se haya disculpado por no acertar un pronóstico. Esto ha sucedido en Meteoaragón. Habían pronosticado un descenso de temperatura que no se produjo, y el hombre se dirigió a la audiencia lamentándose y pidiendo disculpas. Reconoció que los modelos actuales ya no funcionan.
Desconozco si los algo presuntuosos veteranos de Meteocat harán algo similar cuando yerran, porque ya no los escucho. Por lo que veo en redes, algunos, dedicados a la publicidad de productos alimenticios y coches eléctricos, se ponen tensos cuando fallan y sacan tablas de precipitación escasa cuando habían prometido el diluvio.
Lo que es indiscutible es esta imagen: el bomboinfierno se apodera de la península ibérica. Y para constatar eso no necesitamos tantos meteorólogos pagados de sí mismos (y de otros, y de todos, me temo). Con unos cuantos centrados en su trabajo de predicción y mejora de modelos sería suficiente.
Para postre, acabo de escuchar a un especialista en meteorología histórica que, al ser preguntado por la solución al bomboinfierno, ha dicho en Ràdio 4 que no queda otra que hacer como nuestros antepasados neandertales y sapiens, a saber: coger los bártulos y en una caravana, todos juntos, ir a tierras nuevas más amables.
Aconsejo a la gente que no compren viviendas en el secarral peninsular porque si ya el experto lo ve así y lo dice, es que no hay más que hacer. Y es que ya se ve que no, no hay más que hacer.
Un último consejo: la migración ha de ser en altura, no en latitud ni en longitud. Buscad tierras altas, sobre los 1500 m, porque ni al este ni al oeste ni al norte ni al sur encontrareis ya remedio.

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