Mágica no sé si será, pero un coñazo ya os digo yo que sí. Pues resulta que el otro día se me ocurrió decirle a mi maridín que en Arcadia, los pastores van tocando la flauta, y que si él sabría hacer una con una caña. Ni corto ni perezoso, con su navajita cortó trocitos de caña, y venga hacer pruebas con agujeritos y soplando por las cañitas, de diversas longitudes y grosores. Al principio no conseguía obtener sonido alguno, pero a última hora de ayer y esta mañana ya se oía algo. Lo que pasa es que me ha puesto la cabeza como un bombo, con tanto pitidillo, y a él le va a dar una hiperventilación de tanto soplar. Porque digo yo que para que una flauta suene, no es necesario soplar tan fuerte que te pongas morado y te salgan los bronquios por la boca...Por Dios, que consiga pronto que la flauta suene, o me va a dejar a mí con los pitidos esos metidos en el cerebro para siempre, y él se va a quedar con un pulmón perforado.Cuando consiga construir la flauta, que lo hará seguro, pondremos el esquema.




Mi intento de refundar la Compañía de las Indias Orientales ha sido un fracaso: no he conseguido que germine ninguna de las especias de las que disponía. Ni la jeera, ni la pimienta, ni el cardamomo: de éste último, sólo conseguí que germinara una semillita, que se dobló debido a su debilidad mientras la estaba manipulando al regarla. Solamente ha prosperado la raíz de jengibre, aquí a la derecha, con su brote verde; y nuevamente dentro de la casa de madera está el limonero, con sus limoncitos creciendo. Tampoco podía estar en el exterior: a causa de los vientos tan fuertes de esta zona, agitaba sus hojitas pidiendo socorro para que lo llevásemos a un enclave más amoroso. 






Con siete ramas de pino y un toldo viejo hemos construído este rústico porche en la entrada de la casa de piedra. Va muy bien para la hora de la comida, porque con el buen tiempo, se está fantásticamente fuera, y sobre la hora del mediodía, el toldo proporciona la sombra justo en el centro. Hemos puesto debajo la mesa blanca de plástico, y aquí ha sido donde se ha obrado el milagro de la ultravelocidad: al poner el ordenador en esta posición, se alcanza el éxtasis de los megabites. Se ve que tiene algo que ver con que se enfila el valle que da a Flix y a Ascó de forma más directa, e igual la chimenea de la nuclear actúa de amplificador de señal...El porche no nos ha costado ni un céntimo, porque las ramas de pino son del bosque, y el toldo es una vieja tela de tapar un remolque que nadie usaba ya. Eso sí, los palos están clavados bastante profundo en el suelo, porque cuando venga el vientecito del noroeste, va a salir en volandas. 