Las judías Contender se han rostizado. Han quedado como pergaminos las pobres, a pesar de tener especial cuidado con el riego. Nada, aquí judías va a ser que no; sólo tuve éxito los años en que las plantaba en el huerto de La Parada y dejaba abierta la acequia toda la noche hasta inundar la tierra. Demasiadas heroicidades ya no se contemplan: si no salen en el huerto de casa, no se plantan más. 39,5 °C en Vinebre en mayo dan fe de que el torrijal es mayúsculo y oiga, a mí qué me explican, los que vengan detrás tomen nota y consejo que yo ya hice suficiente.

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