A raíz de vuestros comentarios sobre la juventud desencantada, y de la gente desencantada en general, he estado pensando, y se me ha ocurrido lo siguiente:
-todo lo
fácil en el mundo ya está hecho: con fácil me refiero a tareas, inventos y descubrimientos que no requieren una especialización excesiva. A cada nueva generación se le exige un nivel más de conocimientos, de manera que el conocimiento general ya no basta para
prosperar. Se necesitan cada vez más masters, doctorados variados y más de una carrera, a ser posible. No sé cómo no revientan los cerebros...
-encima de que hay que conseguir dinero para vivir, si no has nacido en una familia con posibles, encima si no lo tienes es culpa tuya, porque no estás suficientemente formado o no tienes suficiente ambición. Hay que estar en permanente actualización, reciclajes varios, cursillos, ser emprendedor...es una huída permanente hacia delante, compitiendo sin cesar con los demás. Con esto se consigue por parte de las élites dominantes crear un permanente estado de insatisfacción que lleva a las personas al desquicio fijo, si no logran conseguir unos objetivos generalmente dispuestos externamente a la persona. Es una especie de
vampirización de la energía de las personas, que nutre sin cesar la maquinaria de la bestia...(
uy, qué yuyu).Sólo de escribir esto ya me estoy fatigando. Oye, ¿y por qué no paramos el mundo? Yo creo que esto va demasiado rápido: frenemos la carrera ésta de despropósitos de una vez.
Antiguamente, en tiempos lejanos, solamente en cultos a diferentes dioses se podía escoger entre un amplio abanico de posibilidades: imaginad la cantidad de sacerdotes y sacerdotisas, por ejemplo, que se necesitaban para los diferentes cultos. Anda que no había donde escoger si uno se quería dedicar a la vida contemplativa...igualmente pasaba con la formación académica: en la Grecia Antigua, podías escoger entre varias tendencias filosóficas a la hora de aprender, o tal vez ni siquiera escoger, y probar diferentes escuelas, diferentes maneras de entender el cosmos. Evidentemente, hoy en día pocas alternativas educativas fuera de la normativa gubernativa podemos encontrar, sin riesgo de acabar en el
trullo por insumisión educativa, y por supuesto con un multón toledano de los que no levantas cabeza en tu vida. Ahora, en el mundo moderno, no hay lugar para estas sutilezas, hay que producir, chicos, nada de contemplaciones...y rápido, ¡más rápido!
Pues deberíamos empezar a pensar en parar el mundo. Un poquito, al menos...que no vaya tan desbocada la cosa. Porque yo veo cansancio en la cara de la gente. Me da pena...