Ya os comenté una vez que Tortosa es muy viejita, pero eso también puede ser una ventaja. Nos recibe Santiago en forma de peregrino para hacernos notar que por aquí pasa el Camino de Santiago. Entramos pues a sus calles y descubrimos la majestuosa perspectiva de La Suda - sobre la colina que una vez fue ibera y luego romana-, el que fue castillo de un montón de gente, primero andalusí del califa Abderramán III, luego sede de la taifa de Turtuixa en el siglo XI; más tarde de los cristianos del conde Ramón Berenguer IV, que la conquistó con la ayuda de la Orden del Temple, los genoveses y la familia Montcada.
Fue cárcel, residencia real y polvorín. Hoy es Parador Nacional con un personal muy amable, por cierto.



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