
Así, con este bucólico nombre, se conoce a estas plantas de la família de las cucurbitáceas, tan graciosas. Es la Ecballium elaterium. En catalán el nombre es más gráfico, se llaman esquitxagossos (salpicaperros), y casi seguro que todos hemos jugado con sus frutos: son esa especie de pepinillos que cuando los tocas, si están maduros, saltan volando y salpican con sus semillas y un jugo algo inquietante que te deja pringado. El juego consiste en intentar que al tocarlos, se pringue el vecino que está a tu lado, saliendo tú indemne de la salpicadura pepinal.
Estos de la foto están en la entrada de La Palma, y aún no están maduritos del todo. Eso sí, es importante saber que son muy venenosos, y no deben comerse ni llevarse a la boca: son amarguísimos, como la hiel...














