Me gustan los sitios donde dan por normales cosas y seres que al nordeste del Ebro no lo son. Por ejemplo, en todas las tiendas pequeñas de los pueblos aragoneses hay una caja con tomates Rosas de Barbastro. A estas criaturas, siendo como son de excepcional tamaño, estas gentes las dan por habituales. Sin duda viene de genética tendente al gigantismo, pero seguro que algo, algún uso agrario que mantienen en secreto emplean para obtener semejantes tomates que son deliciosos, suaves y jugosos.


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