Ahora que tenemos al vasco
atado y bien atado, como dijo
aquel, ha llegado el momento de realizar su inmersión en la
Catalunya Profunda. De entrada, cuando llegó, dejamos que contemplara ese decorado de teatrillo que tanto gustan de mostrar las fuerzas vivas de este país. Observó la maravilla de atar los perros con longanizas y de que todo el mundo que vive y trabaja en Catalunya es catalán. El esplendor de los paisajes humanizados, la fuerza de sus gentes, que exprimen las piedras con dedicación para extraer los jugos y frutos de la tierra.
Ahora que ya se ha instalado definitivamente y le han engañado en el Consell Comarcal de la Ribera con el tema de la ayuda para jóvenes emprendedores, está ya maduro para bucear en el
procès. Nada mejor que iniciarse no con la vida en Urbanilandia, siempre algo más matizada en carácteres cosmopolitas, sino con algo más
nostrat.
Vamos a hacer que visione la serie completa de
Lo Cartanyà.
Sí, amigos: en ella se ofrece una completa revisión de los tópicos, reales como la vida misma, por cierto, sobre el fondo del carácter, la tierra, la gente. Encontrará una explicación a la obsesión compulsiva por los programas de predicción del tiempo que tenemos los catalanes. Desfilarán ante sus retinas los prototipos de la sociedad catalana; adquirirá ese acento occidental que los catalanes de Barcelona sabemos imitar, pero que nos resistimos a adquirir.
Ahora, el vasco ya no puede escapar...ahora sabrá lo que es
fer país....