sábado, 1 de agosto de 2026

LAS MOSCAS DEL PARAÍSO


 En efecto, salir de casa es deporte de riesgo. Asomas un brazo y al momento lo tienes cubierto de diferentes especies de dípteros. El que más abunda es la mosca doméstica, pero después de tantos días sin llover afloran otras maravillas de la naturaleza. 

Los más tontos son los tábanos. Buscan agua con desesperación, tanta que te pican así, como quien pasa por allí, de forma sutil pero tan dolorosa que salen unos habones de campeonato. Por eso no me apena que se ahoguen en los charquitos de regar: es parte de su biología.

Abundan nuevas especies de moscas que pican muy fuerte: algunas son grandes y grises. Estas se notan cuando se posan sobre las carnes y se van al primer manotazo. 

Las más pesadas son las comunes. Tienen tanta ansia que es inevitable que te busquen mientras haces actividades al exterior: quieren meterse en las orejas, en las comisuras de los labios y han desarrollado la habilidad de entrar entre las gafas de sol y los párpados porque ansían meterse en los ojos. 

Y aquí sigue, con nubes de todas las formas y colores, con algún trueno disperso y sin caer ni una gota. Al final los insectos nos chuparán la sangre.