domingo, 4 de diciembre de 2011

MEDITACIONES A OSCURAS

Después de un día delicioso, queda un espacio para la introspección. Realmente, hay una prueba de fuego que todo el mundo debería pasar, como ejercicio espiritual, periódicamente. ¿Serías capaz de estar en medio de un monte, sin luz - ni una vela encendida - durante bastante rato, solo, y sin miedo de nada -especialmente de tí mismo?
Pues es un excelente ejercicio para conocerse. Yo lo practico a menudo, cuando Josep se va a comprar. Cuando va al pueblo tarda poco rato en volver, pero cuando baja a Ascó o a Flix, puede tardar más...
La soledad es deliciosa, si es buscada. Pensamientos, imágenes, aparecen. La mente vuela libre, sin ataduras sensoriales, pero serena; el cerebro, sin estímulos externos, navega por sus mundos - que son mis mundos - y piensa, sueña, imagina...puedes sentir emociones, puedes tener ganas de llorar, de reir...el cerebro aprovecha para analizar, para establecer vínculos entre sucesos, entre sensaciones...acabas por entenderlo todo.
Una delicia, de verdad.

2 comentarios:

Candela. dijo...

Robín , creo que es el momento donde te das cuenta que solo necesitas " estar " para vivir.
Yo no lo hago con frecuencia pero cuando paseo a mis perras y las llevo hacia el interior del monte ... valoras cada piedra que pisas , oyes a los pájaros y el sonido de la brisa con las hohas de los árboles ( pero solo de día ) de noche no soy capaz , me quedan muchas cosas que superar en esta vida y una de ellas es el miedo. Saludossss

Robin dijo...

Cuando haces esto, te das cuenta de lo fácil que es vivir...eso sí, reconozco que cuando tienes salud, tienes el 99% ganado. Las personas que tengan alguna dolencia...tal vez la soledad la intensifique, la haga más patente.
La noche jamás me asustó: me encanta vagar a solas cuando no hay nadie. Es...mágico.