domingo, 19 de junio de 2011

GRACIAS A LA TIERRA



Mirad qué bonitos están los ajos gigantes, así al atardecer, su cabezón liláceo contra el poniente anaranjado. La verdad es que la cosecha de ajos este año no ha sido buena: los de tamaño normal han salido enanitos, y éstos gigantes han salido algo más grandes que un ajo normal, pero han perdido el gigantismo que los distinguía cuando nos los regaló Peret de Móra. Bueno, menos da una piedra. Sabemos que el trabajo de activar y hacer productiva una tierra que durante muchos años ha estado dedicada al cultivo del olivo llevará tiempo: seguramente 2 o 3 años...una vez vayamos recolectando los cultivos, iremos echando el estiércol del corral, ceniza, humus...e iremos labrando, cavando, volteando la tierra...trabajando, al fin y al cabo.

De todas maneras, aunque nuestras espectativas no se vean colmadas como quisiéramos...hay que agradecer a la tierra que nos devuelva más de lo que le dimos. Aunque sea sólo un poquito más...

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