martes, 9 de agosto de 2011

EL HUERTO DE ENRIC



Bien, pues resulta que después de realizar toda una serie de experimentos con clorofila y hemoglobina...he elaborado un elixir que permite el crecimiento exuberante de mis plantas hortícolas: ved sino los tomates de Montserrat, los pimientos y las lechugas que me he encontrado esta mañana, después de regar anoche el huerto con el preparado, que por supuesto patentaré mañana mismo...


Más quisiera yo. Estas maravillas provienen del huerto de Enric, Silvia y Pío de La Palma. Así que menos quejarse de la tierra, del clima y de nada, y a aplicarse, que como se ve, en este bendito lugar no sólo crecen pinos gigantes, sino hortalizas fenomenales.

Si es que los que saben, saben...

3 comentarios:

silvia dijo...

Pero como bien sabes Robin la gracia no esta en el tamaño sino en el sabor, así que ja me dirás que tal... seguro que los mas pequeños saben mejor ya que no acumulan tan cantidad de agua, i los "coralets" los habéis probado??? creo que es son otros gran desconocidos cocinados como te dije a la brasa. Estoy encantada de haberte conocido personalmente y de hablar (bueno hablaba jo...jajajaj) un ratito a la luz de las estrellas, espero repetir pronto la experiencia (pero eso si escuchando mas) Es uno de tantos de mis defectos cuando empiezo a hablar no hay quien me pare. Un beso.

alberto dijo...

Robin no te fustiges tanto. el terreno que teneis lleva años sin tener plantas de huerta, y necesita unos años para recobrar la microfauna y microflora que ayude a los cultivos a desarrollarse. Con lo que vas haciendo en este primer año que llevais en el campo, os debeis de dar por satisfechos.
Conocer los ciclos de desarrollo de los cultivos de un sitio nuevo,variedades que se adaptan mejor que otras, riegos, abonados , etc. no se aprende de un dia para otro, ni los que llevamos muchos años en esto conseguimos buenos resultados todos los años.
Y lo que te dice Silvia, el tamaño no importa, yo no consigo grandes ejemplares, pero de sabor si son grandes.

robin dijo...

-Silvia, a mí me encanta escuchar. No te preocupes. Eso sí, lo que yo escucho, mi marido lo tiene de hablador: como coja carrerilla, no para...
Tengo que confesarte una cosa: los coralets...sufrieron un percance...y los aplastamos con el coche...se nos cayeron al suelo en lo de la manguera del agua...y cuando me dí cuenta, los habíamos dejado como sellos de correos...el viernes si quieres nos das uno más, que lo guardaré bien cogidito.
-Alberto, eres un encanto de tío. De verdad. Gracias, porque gracias a tu blog y a tus comentarios aprendemos y nos arrancas una sonrisa. Gracias por estar ahí.