martes, 18 de enero de 2011

AUTOSUFICIENCIA Y LABORES DEL HOGAR








En la vida autosuficiente debemos huir al máximo de comprar: hay que optimizar los recursos de los que disponemos. La ropa es uno de ellos: en la economía consumista en la que pretenden que vivamos, la ropa buena es muy cara, y la ropa barata, es muy mala, no dura nada. Así que hay que echar mano de los conocimientos de costura.
En la foto veis a mi marido, en el monte, de frente: todo parece normal. Sin embargo, por detrás se masca la tragedia: un formidable roto en el pantalón. En otros lugares y otros tiempos, hubiera bastado con tirarlo a la basura o hacer trapos para limpiar el polvo: pero no es nuestro caso. Así que aguja y dedal en ristre, y a remendar. Aunque antes de hacerlo, se ha ido al pueblo de esta guisa: otra de las ventajas de la vida rural es que la gente está acostumbrada a los trabajos agrarios y ganaderos, y todos, más o menos, vamos hechos unos pòtols, que en catalán significa ir zarrapastroso.
A mí me veis en una foto de este verano, con cara de gran concentración, haciendo las vores o costuras de las cortinas de la casita de madera y de la casita de piedra. Para la primera, reciclamos una cortina grande que nos dió mi suegra; para la de piedra, un mantel de una mesa camilla.
Por desgracia, nuestros conocimientos costureros son escasos: en nuestra generación, a los hombres ni por asomo se les enseñaba a coser; y a mí me enseñaron un poco las monjitas del colegio. Lamentablemente, nuestras madres dimitieron en el arte de transmitirnos sus conocimientos, y cedieron toda la responsabilidad de nuestra educación a la escuela. Y a nosotros, que nos habían metido en la cabeza que lo principal era estudiar y que no había que distraerse con nada, prometiéndonos futuros gloriosos, pues tampoco nos preocupamos por estas artes antiguas. Y así me quedé sin saber hacer jerseys con lana, usar el ganchillo para hacer tapetes y orlas, y estas cosas de utilidad. Bueno, por lo menos, sabemos hacer remiendos...

En la foto de mi marido en el monte, sale también un duende: ¿lo veis?

3 comentarios:

anfiaro dijo...

la verdad es que si en el campo estamos acostumbrados a ir un poco malamente vistiendo pero en fin la verdad olle planteate hacer jeseys y meter unas pocas ovejas jejejej con la lana ya sabes

otra cosa no pero tiempo teneis

Celina dijo...

jajajaja ay mujer saludos no te piques con la aguja

Marta dijo...

Yo ganchillo se hacer, que me enseño mi abuela.
Viene bien para hacer mantas y bufandas.
Yo te puedo enseñar. He intentado enseñar a conocidos y amigos pero a nadie le interesa.
Viene bien para hacerte cosas para ti y la casa. Pero ya para vender no merece la pena, porque se tarda mucho.